SE EJERCE, NO SE REGALA

Por Antero Flores-Araoz

Con el título de esta columna, es más que evidente que nos estamos refiriendo al voto, en toda clase de elecciones, sean ellas las generales para elegir al presidente de la República con sus vicepresidentes, al Congreso con sus dos cámaras legislativas, esto es Senado y Cámara de Diputados, así como a los gobernadores regionales y alcaldes provinciales y distritales con sus respectivos consejeros y regidores.

A tenor del artículo 31 de nuestra Constitución “El voto es personal, igual, libre, secreto y obligatorio hasta los setenta años. Es facultativo después de esa edad”.

En estos días en que se publicará la presente columna, nos encontramos en las semanas posteriores a la primera vuelta de las elecciones generales del presente año 2026, que son además los días previos al 7 de junio en que se realizará la segunda vuelta presidencial de tales elecciones.

Para explicarlo en alguna forma, hay más de mil razones para que los ciudadanos, que deben ser los electores de la segunda vuelta, también denominada balotaje, se encuentran malhumorados, enfadados, todo les molesta, se sienten irritables por cualquier cosa y anuncian sobre todo en redes sociales, que no irán a votar el 7 de junio y, si es que lo hacen pues votarán en blanco o viciado.

Cuando se les pregunta a las personas que así se expresan, el motivo de su inusual estado de ánimo, las respuestas son de todo calibre, desde las más sencillas diciendo que los candidatos que van a la segunda vuelta no los convencen, no son buenos, sus antecedentes no son los apropiados y muchísimas más razones o pretextos. Otros dicen que mejor hubiera sido que él o la candidata de sus preferencias que no llegó a la segunda vuelta, lo hubiese logrado y así tener candidaturas adecuadas en la vuelta definitoria.

Muchos otros señalan que en una elección hay que escoger por el mejor y ahora no lo hay. En fin de todo hay en esta villa del Señor.

Es comprensible el fastidio ciudadano con un  Congreso de salida que se ha vuelto tan populista y regalón que es émulo de Papá Noel. De un Ejecutivo también populista, que lejos de observar la prodigalidad congresal, simplemente promulga sus bárbaras leyes, a sabiendas que son inconstitucionales por no haber presupuesto aprobado para ellas y porque los congresistas no tienen iniciativa de gasto.

También les incordia que se hayan sucedido en la Presidencia de la República en la última década, como promedio casi un presidente por año. Igualmente, que hubiésemos tenido cerca de cuarenta candidatos presidenciales por culpa de la reforma electoral impulsada por Martin Vizcarra y así podríamos seguir y seguir con la narrativa.

En buena cuenta, se traten de razones o de pretextos, la inasistencia a depositar el voto, el viciarlo o el hacerlo en blanco, implica la renuncia a un derecho ciudadano elemental, como es elegir a quienes conducirán por un tiempo los destinos del país. Al mismo tiempo que la renuncia, la actitud implica trasladar a los terceros -que si votan- el derecho personalísimo que tenemos, en una acción cobarde de no elegir entre lo que se tiene, que podría no ser perfecto ni lo mejor, pero siempre se puede votar por quien sea más “potable” o simplemente menos “objetable”, pero tomemos decisión y  no actuemos cobardemente cuando está en juego el destino del país.

Antero Flores-Araoz
Antero Flores-Araoz
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