DETRÁS DE CÁMARAS

Cuando se preparan programas televisivos, espectáculos de la misma naturaleza, como también filmaciones de películas, hay un “detrás de cámaras”, esto es las conversaciones preparatorias, los entrenamientos y el intercambio de opiniones entre los productores, directivos, guionistas y los propios actores.
Algo parecido existe en los Parlamentos de los diferentes países en que, si bien las reuniones oficiales son públicas y con acceso de la prensa, muchas veces también hay diálogos y conversaciones preparatorias, a través de las cuales se van acercando las posiciones políticas y se puede establecer consensos.
Recordemos que una de las diferencias entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, es que en el primero gobierna quien ganó las elecciones y por ello lleva la conducción del país, incluso cumpliendo las determinaciones del Legislativo. No consulta el Ejecutivo con nadie, pues es por un tiempo el absoluto “propietario” por decirlo de alguna forma, del Palacio de Gobierno, llamado la casa de Pizarro. Decide solo.
En el segundo, esto es el Congreso, hay una decisión colectiva, toda vez que a ése Poder del Estado llegan los representantes de Partidos que superaron la valla electoral.  Están los parlamentarios en una casa común, una especie de “condominio” en que todos son iguales y para tomar decisiones tienen que alcanzar los votos suficientes.
Cuando ninguna agrupación política tiene mayoría, inexorablemente tiene que conversar con las demás bancadas parlamentarias para lograr la votación requerida y tomar decisiones. Esto algunas veces se obtiene en el debate público, sea en las comisiones o en el Pleno del Congreso, sin embargo, para temas que pudieren tener un impacto ciudadano y mediático importante, es más fácil llegar a acuerdos “detrás de cámaras” y en nuestro Congreso esto se hace en la “Junta de Portavoces” como también en los diferentes recintos y salones del mismo.
Evidentemente es más fácil tomar acuerdos en conversaciones directas y fuera del escrutinio mediático, que ante las cámaras y prensa, pues muchas veces los “reflectores” cambian a las personas y cuando se prenden hay congresistas que se transforman y ello no de ahora sino de siempre. Es verdad que el debate oficial es más transparente, pero no necesariamente ayuda a la toma de decisiones.
Es muy frecuente observar a políticos razonables, dispuestos a buscar entendimientos, pues nadie es depositario absoluto de la verdad, cuando las conversaciones son en privado que cuando son ante el público, en que vemos transformaciones de personas normales y corrientes en actores escénicos, en que cambian el interés en llegar a soluciones armoniosas para tomar posiciones singulares que les de presencia mediática. Penoso pero cierto ¡y vaya si hay ejemplos! Simplemente hagan memoria.
El conversar en Junta de Portavoces u otras reuniones fuera de la visión del público, no significa necesariamente ni “componenda”, ni “repartija”, ni pactos “debajo de la mesa”, simplemente es la prevalencia de la realidad, en que la reserva inicial favorece los entendimientos, para lo cual quien preside la Junta de Portavoces tiene la función de “facilitador” de acuerdos.

Antero Flores-Araoz
Antero Flores-Araoz
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