VIOLENCIA Y PAZ

Carlos Marx afirmó que la violencia es la partera de la Historia, frase que deberíamos sustituir en el sentido que la paz es la partera del porvenir.
Evidentemente no se trata solo del cambio de una frase por otra, sino un cambio de actitud y de comportamiento de la población, que debe renunciar a sus aventuras violentistas para ingresar al camino de la paz, que nos llevará al adecuado porvenir, en que el desarrollo y el progreso de nuestro país se traducirá en la ostensible reducción de la pobreza, aumento de la empleabilidad y el camino hacia el bienestar general.
En la violencia, bajo la supuesta pretensión de que se lucha por la justicia social, lo único que se logra es más pobreza ya que no solamente se pierden empleos y se destruyen centros laborales, sino que para restituir o reparar las obras públicas dañadas, tendrán que distraerse recursos fiscales que en otras circunstancias hubiesen servido para ampliar nuestra red vial, tener más escuelas y postas médicas, elevar los sueldos y salarios de maestros, profesionales de la salud, militares y policías, entre muchos otros.
Debemos rechazar las voces que instan a responsabilizar y acusar a nuestra Policía y Fuerzas Armadas de los lamentables fallecimientos y heridos en la contención de los actos vandálicos que se han producido, desde destrucción de vías y establecimientos públicos, hasta violentar a las fuerzas del orden, con el penoso saldo de policías y militares seriamente heridos ante la agresión de manifestantes instigados por delincuentes que quieren generar el caos.
Las fuerzas del orden no son represivas, como se les quiere presentar por los que con su actitud y discurso avalan irresponsablemente la violencia, pretendiendo justificarla en las diferencias socio-económicas existentes en el país. Las diferencias no se resolverán con más violencia, sino con más inversión que genere desarrollo y al mismo tiempo se prodigue en la creación de puestos de trabajo.
Estamos hartos que se pretenda responsabilizar a las autoridades gubernamentales, así como a las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, por cumplir con su deber constitucional y legal, cual es mantener el orden público y, de ser el caso restituirlo.  Su actuación no es en acción, sino como reacción o respuesta a quienes atentan contra la vida e integridad de la población y con destrucción de la propiedad pública y privada.
Las autoridades y fuerzas a las que nos hemos referido, reaccionan en respuesta, ya que si son confrontados, si son violentados, si se les lanza proyectiles, no se cruzarán de brazos ya que las armas que les brindó la Nación, no son adornos para los desfiles, sino para defender nuestro territorio, la paz social y a los ciudadanos, que a veces como tontos útiles se dejan llevar por las voces violentistas que pretenden tomar el poder por la fuerza.
Lógicamente la respuesta armada de las fuerzas del orden no debe ser desproporcionada, pero tampoco debe ser diminuta, en relación con la agresión de los antisociales que sin duda perpetran delito y
son delincuentes.

Antero Flores-Araoz
Antero Flores-Araoz
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