PEOR QUE SESGADA, ES TUERTA

En artículo anterior nos referíamos al cambio de actitud y de visión en la OEA, que de ser un organismo internacional objetivo, defensor de la Democracia y garante del respeto a los Derechos Humanos, por lo menos con relación al Perú ha tomado una direccionalidad equívoca a la que en la columna a la que nos referimos, denominamos “Posición Sesgada” y dimos los argumentos para tal afirmación, sobre todo al tomar conocimiento de la declaración del Consejo Permanente de la OEA del 30 de enero de 2023 sobre “Acontecimientos Recientes en el Perú”.
En dicho pronunciamiento del Consejo Permanente, se invocaba a la sociedad peruana a “respetar los derechos de reunión y de protesta” y expresaba “Su preocupación … por las denuncias sobre uso excesivo de la fuerza”, entre otras expresiones, que calificamos como sesgadas al no tener presente que estábamos, como aún lo estamos, en “Estado de Emergencia” con suspensión del derecho de reunión y que las fuerzas del orden fueron enviadas a repeler la violencia sin armas de fuego, por lo que no puede existir uso excesivo de la fuerza.
El tema reviste mayor gravedad de lo que originalmente habíamos señalado, al haber calificado de “sesgada” la posición de la OEA, la que en realidad fue “ciega” o por lo menos “tuerta”. Nos explicamos: había información, tanto oficial como privada e incluso periodística, que no se tomó en cuenta, de que manifestantes procedentes de zonas en que hay remanentes terroristas, como es el VRAEM, habían efectuado interrupción de carreteras y llegado armados a Lima , para facilitar, propiciar, inducir y hasta ejecutar actos de vandalismo, instaurar el terror, agredir a la Policía y a inocentes transeúntes causando decesos, heridos y lesionados, así como graves daños a propiedad pública y privada.
Nada de lo descrito fue tomado en cuenta por el Consejo Permanente de la OEA, que por lo menos debería ahora cambiar su posición benévola con los violentistas, cuando ya hubo en el VRAEM emboscada de los terroristas a patrulla policial con el luctuoso saldo de siete policías que perdieron la vida. Este hecho confirma que no solo se trata de vándalos que generan violencia, muerte y destrucción, sino que también hay terroristas.
Decíamos en artículo previo, que muchas veces las instituciones son fiel reflejo de la actitud de sus dirigentes, lo que hoy se puede corroborar al leer la Declaración del Consejo Permanente de la OEA del 24 de julio de 1992, que con absoluta objetividad en aquel entonces tituló “Condena de la Violencia Terrorista en el Perú”, determinando como “criminal” el accionar de Sendero Luminoso y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, “vinculados muy estrechamente al tráfico ilícito de drogas”.
No hubo en tal declaración terminología vaga ni imprecisa, se llamó a las cosas por su nombre, sembrar terror es terrorismo y no conflicto interno como edulcoradamente les gusta a los “zurdos” denominar al terrorismo.
En aquel entonces la dirección de la OEA tenía solvencia y prestigio, lo que penosamente hoy no se percibe y ello nos hace recordar un dicho bastante popular de Nicomedes Santa Cruz: ¡Cómo has cambiado pelona!

Antero Flores-Araoz
Antero Flores-Araoz
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