DIETISTA AL CONGRESO

No sabemos si se van a realizar nuevas elecciones, antes del año 2026 que es el año en que constitucionalmente corresponde hacerlas. Tampoco sabemos si solo serán presidenciales o también parlamentarias. Todo el tema eleccionario es “misterio de barrio chino”, como cuando nuestros abuelos se referían a la calle Capón en el Cercado de Lima.
Lo que si sabemos es que sería providencial que llegase al Parlamento, no importa cuando, pero si que suceda, algún profesional dietista o de la ciencia nutricionista, habida cuenta del interés que han puesto los congresistas en el valor calórico de los alimentos que ingieren en los comedores del Congreso.
Dejando atrás la broma y pasando a expresarnos en serio, nos parece deplorable, por decir lo menos que sea noticia en casi todos los medios de comunicación social, sean redes, canales de televisión, radios y periódicos escritos, sobre cuáles son los componentes de los menús que consumen los parlamentarios en su local de labores de representación ciudadana.
El gran escándalo: subió el precio del menú, seguido de que se cambió el menú por buffet y, peor aún, el costo no se descuenta de la remuneración del parlamentario sino lo sufraga el Estado, es decir, sale del bolsillo de los contribuyentes.
Como si lo expuesto no fuese poco, las explicaciones de los congresistas y de los funcionarios de la administración parlamentaria fueron de ripley. Para unos la nutrición de los parlamentarios en el recinto congresal no era diaria ya que el buffet era solo para los días de pleno donde había una larga e ininterrumpida labor legislativa. Para otros el tema es que tenían que ingerir alimentos de calidad y no alfalfa. Para los parlamentarios exquisitos la exigencia era que los comestibles tuviesen un valor calórico adecuado a su estado de salud, relacionado con los triglicéridos, la glucosa y el colesterol.
En adición ciertos congresistas reclamaron cuidados alimenticios especiales por ser diabéticos o prediabéticos, aunque de todos modos tiernos y dulces seres humanos. Por supuesto, los hipertensos reclaman cuidados muy especiales y ni que decir de algunas damas legisladoras que debían cuidar la silueta y por ello requerían muchas lechuguitas, estando si vedados los rabanitos, no por consideración nutricional sino política.
En muchísimas reparticiones públicas se proporciona alimentación a funcionarios y trabajadores, lo cual sucede también en empresas del Estado y ni que decir, en el Palacio de Gobierno, así como en los cuarteles de las Fuerzas Armadas y Policiales y en sus escuelas de formación.
Lo que sucede es que como el Congreso es la única entidad del Estado, en que todo es abierto y sujeto al escrutinio de la prensa, lo agarran de punto, y se prefiere los temas irrelevantes pero generadores de escándalo para llenar sus espacios informativos.
El país en una seria crisis social y política, con interrupción de carreteras, vandalismo, ataques terroristas, incendios provocados a entidades públicas como privadas, policías emboscados y muertos, la economía afectada por la situación beligerante, pero alguna prensa dedicada a la nutrición parlamentaria. ¡Increíble! Lo importante queda detrás de lo anecdótico.

Antero Flores-Araoz
Antero Flores-Araoz
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